El ciclismo de Almería está de luto tras conocerse el fallecimiento de Arévalo, una figura muy querida dentro del pelotón provincial y un ejemplo de entrega, compañerismo y amor por la bicicleta.
La noticia ha provocado una profunda conmoción entre amigos, compañeros de ruta y aficionados que durante años compartieron con él innumerables kilómetros. Su pérdida deja un vacío difícil de llenar en una comunidad que hoy recuerda no solo a un ciclista, sino también a una persona cercana, generosa y siempre dispuesta a disfrutar de cada salida.
Quienes coincidieron con Arévalo destacan su constancia, su espíritu de superación y su pasión por un deporte al que dedicó buena parte de su vida. Su presencia era habitual en las carreteras almerienses, donde se ganó el respeto de varias generaciones de ciclistas gracias a su ejemplo dentro y fuera de la bicicleta.
Desde El Pabellón trasladamos nuestro más sentido pésame a sus familiares, amigos y a toda la familia del ciclismo almeriense.
Descanse en paz, Don Arévalo.




Un fuerte abrazo desde Barcelona de un amigo y una familia que te quiere, allí donde estés.